El pasado jueves, 28 de julio, la Denominación de Origen Arroz de Valencia rememoró la figura de Manuel Godoy, el que fuera Duque de La Albufera y de Sueca. Para poner en valor a esta personalidad con papel influyente en la historia del paraje más representativo y valioso de la Comunidad Valenciana, se organizó una ruta teatralizada por diferentes puntos de El Saler.

 

 

Fue un evento excepcional, con un recorrido por diferentes momentos emblemáticos y representativos con la historia del Duque. A lo largo del itinerario, intervinieron actores que hicieron “viajar” a los asistentes en el tiempo. Concretamente a la Valencia de 1800. La ruta culminó en la Casa Forestal de El Saler, donde se representó la obra teatral “Esperando  a Godoy”, una producción de Samuel Sebastián y Ángela Bermúdez con la propia Ángela como protagonista junto al resto de actores: Joan Alamar, Marian Villaescusa e Isabel Caballero.

 


Tras finalizar la representación, los invitados pudieron degustar diversas paellas elaboradas con Arroz de Valencia Denominación de Origen, precedidas de unos aperitivos típicos valencianos.

 

 

Al acto acudieron diferentes personalidades del sector del arroz y políticos valencianos.

 

 

Manuel Godoy fue el último propietario real de La Albufera, declarada oficialmente parque natural en 1946. Carlos IV nombró en 1802 a Godoy con el título de Ducado de Sueca y de la Albufera, concediéndole los derechos de pesca en el lago correspondiente, así como la propiedad de agua, riegos y plena jurisdicción sobre la villa. En el año 1865, el lago pasó a ser propiedad del Estado, dando por finalizados más de seis siglos de propiedad real. En este tiempo, Manuel Godoy preservó el coto de caza y la Albufera como paraje natural.

 

 

Desde nuestro Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia, representamos y defendemos la cultura del arroz, con más de 1.200 años de historia. Con este acto, teníamos el objetivo de dotar de valor la figura de Godoy y, por ende, la multifuncionalidad del cultivo. La marjal es un espacio en el que tradicionalmente han convivido diversas actividades económicas como la pesca, la caza y el cultivo del arroz. En concreto, gracias a que muchos parajes emblemáticos fueran declarados cotos de caza, convertidos hoy en día en parques naturales, y así fueran preservados de la roturación de las tierras.